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Informe visita sindical al Sahara Occidental ocupado. El Aaiún
INFORME DE LA VISITA SINDICAL AL AAIÚN OCUPADO ENTRE LOS DÍAS 17 Y 22 DE FEBRERO DE 2008.



Informe sobre la visita de una delegación sindical

internacional a los territorios ocupados del Sáhara

Occidental entre los días 17 y 22 de febrero de 2008

Secretaría de Acción Sindical Internacional (con CGIL Italia y CGT Francia)

Marzo 2008

Cumpliendo un compromiso adquirido en la reunión sindical de Apoyo al Pueblo Saharaui que

se celebró en octubre de 2005, una delegación de CCOO de España, la CGIL italiana y la CGT

francesa, compuesta por Juan Ortega y Victoria Montero, Leopoldo Tartaglia y Jean Jaques

Guigon, han visitado los territorios ocupados del Sáhara Occidental entre los días 18 y 22 del

mes de febrero.

El objetivo de dicha visita era, en primer lugar, romper el aislamiento a que están sometidos los

saharauis que viven en la zona y, además, comprobar en directo cómo es la situación en los

territorios ocupados para la vida diaria de los saharauis, entrevistándonos con organizaciones

de derechos humanos, de trabajadores, de mujeres, etc..

También queríamos trasladar a los que hasta el año 1975 fueron trabajadores de empresas o

de la administración españolas, la situación en la que está el proceso de negociación con el

Gobierno español de la consecución para ellos de una pensión o indemnización por el tiempo

que trabajaron para esas empresas o administración españolas.

Por circunstancias que no vienen al caso, Juan Ortega y Victoria Montero, tuvieron que hacer el

recorrido de Dakhla al Aiún en autobús, lo que permitió que comprobasen hasta qué punto el

territorio saharaui está absolutamente controlado por el ejército marroquí: durante el recorrido,

de unos 650 kilómetros, el autobús tuvo que parar en varios controles militares, sufriendo

únicamente ellos, la revisión de su documentación, quedándose los soldados con fotocopias de

sus pasaportes.

Una vez en el Aiún, y mientras realizábamos la primera reunión con antiguos trabajadores de

empresas españolas, la manzana de edificios en la que estaba la casa privada en la que se

desarrollaba la reunión, fue rodeada de policía y ejército, con la presencia del Vice-gobernador,

en un claro acto de intimidación, tanto para los saharauis como para la delegación.

Durante más de una hora controlaron nuestros pasaportes y nos interrogaron sobre diversos

datos pero, no contentos con ello, un rato después fuimos “invitados amablemente” a

acompañarle al edificio de la Seguridad del Estado en El Aiún donde nos retiraron los

pasaportes y fuimos retenidos durante unas dos horas, mientras que nuestro anfitrión, Eddia

Sidi Ahmed Moussa era interrogado durante varias horas. Al día siguiente fue interrogado de

nuevo en la sede de la Seguridad y durante todos los días de nuestra visita, fuimos

“acompañados” nada discretamente por miembros de la policía o el ejército que nos seguía los

pasos. La puesta en libertad ha sido favorecida, seguramente, por la rápida intervención de los

respectivos servicios de exteriores o embajadas, que fueron inmediatamente avisados.

Contexto histórico-político del Sáhara Occidental.

El Sáhara Occidental fue una colonia española hasta el 26 de febrero de 1976, cuando España

se retira definitivamente del territorio.

España, como potencia colonizadora, tendría que haber puesto en marcha los mecanismos

para descolonizar el territorio y garantizar a los saharauis el derecho a elegir libremente su

futuro por medio de un referéndum de autodeterminación (Resolución 1514. Declaración sobre la
concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales. Naciones Unidas. Asamblea General).

En vez de eso, el gobierno de Arias Navarro, firmó el 14 de noviembre de 1975 los Acuerdos

Tripartitos de Madrid, en los que ceden la administración (no la soberanía) del Sáhara

Occidental a Marruecos y Mauritania, traicionando al pueblo saharaui, abandonando sus

responsabilidades y haciendo caso omiso de las recomendaciones y resoluciones de Naciones

Unidas en materia de descolonización y autodeterminación.

A partir del momento en que se firman los acuerdos tripartitos, Marruecos y Mauritania ocupan

militarmente el territorio, sometiendo a la población civil, contraria a la ocupación que reivindica

su derecho a la autodeterminación, a detenciones, torturas, saqueos y desapariciones (desde

1975 más de 500 saharauis se encuentras en “paradero desconocido”).

Ante este panorama de ocupación y represión, los saharauis que pueden inician un largo éxodo

a través del desierto hasta la ciudad argelina de Tinduf, donde se instalan unos precarios

campamentos de refugiados. Durante el éxodo, la aviación marroquí bombardea a la población

civil, produciendo centenares de víctimas y heridos.

El 27 de febrero de 1976 se proclamó la República Árabe Saharaui Democrática y más de 80

países la han reconocido, formando parte de la Unión Africana. Marruecos no ha reconocido

nunca esta decisión de la Unión Africana.

El Frente Polisario (Frente Popular para la Liberación de Seguia el Hamra y Río de Oro), se

organiza y empieza a luchar en varios frentes distintos: se hace cargo de los precarios

campamentos de refugiados, empieza una lucha de liberación de su territorio contra los países

ocupantes, que dura 16 años, e inicia una campaña diplomática a todos los niveles,

defendiendo su derecho a la autodeterminación en todos los foros internacionales.

En 1991 Marruecos y el Frente Polisario ponen fin a las hostilidades, con el alto el fuego

previsto en el Plan de Paz para el Sáhara, aprobado por la ONU y la OUA, que establecía la

celebración de un referéndum de autodeterminación donde el pueblo saharaui podría decidir

libremente su futuro. Más de 16 años después, el referéndum no se ha celebrado por la

constante oposición de Marruecos, que ha incumplido todas las resoluciones de la ONU y la

OUA, que instaban a ponerlo en marcha.

Tanto la Asamblea General, como el Consejo de Seguridad, el Tribunal Internacional de

Justicia y el Departamento Jurídico de las Naciones Unidas, han establecido claramente que el

del Sáhara Occidental es un asunto de descolonización cuya solución exige la expresión libre y

soberana del pueblo de ese territorio.

Después de 16 años de guerra y 16 años de espera del ansiado referéndum, Marruecos siguió

rechazando el Plan de Paz, aun con los “arreglos” que introdujo el Sr. Baker, enviado especial

del Secretario General de Naciones Unidas, para salvar el Plan.

En esencia el Plan Baker II preveía 5 años de autonomía, tras la celebración de unas

elecciones, en base al censo originario saharaui, que permitirían la constitución de un gobierno

autónomo bajo soberanía marroquí, y la posterior realización de un referéndum de

autodeterminación con un censo ampliado, en el que se integrarían los residentes (también los

marroquíes) a 31 de diciembre de 1999. El Frente POLISARIO aceptó el Plan, pero Marruecos

lo rechazó.

Desde que rechazó el Plan Baker II en 2004, Marruecos no ha cesado de repetir que no está

dispuesto a aceptar una solución para la cuestión del Sáhara Occidental más que “en el marco

de la soberanía y la integridad territorial de Marruecos” y es en ese marco en el que ha

presentado su “Plan de autonomía” para ese territorio.

Los derechos de los trabajadores saharauis.

El abandono por parte de España y la ocupación inmediata del territorio por parte de Marruecos

(Mauritania abandonó rápidamente), deberían haber puesto en marcha la aplicación de

convenciones internacionales para la protección de la población en caso de guerra o de

ocupación del territorio.

Pero esto no ha impedido la explotación de los recursos naturales y la pérdida de derechos de

los trabajadores.

Un caso significativo es el de los trabajadores de la antigua empresa española de fosfatos

Fosbucráa, el mayor centro industrial de la antigua colonia, pero hay también trabajadores de

otras empresas españolas, como por ejemplo Tejados y Construcciones, Montajes Nervión,

Cubiertas y Contratas e, incluso, para la Administración española. Los que siguen en activo,

sufren discriminación, y los jubilados, al igual que otros antiguos trabajadores en la colonia, han

sido abandonados por la Administración española, de la que deberían recibir prestaciones.

Por su naturaleza debe tratarse de manera diferenciada la situación de los trabajadores que

siguen en activo en Fosbucráa, de los jubilados, viudas o inválidos de un conjunto más amplio

de las diferentes empresas españolas.

CC.OO. y UGT consideramos que el Estado español debe regularizar las deudas que tiene, y

reconocer y satisfacer las prestaciones a las que tienen derecho los antiguos trabajadores y

sus beneficiarios.

Estudiamos conjuntamente las cuestiones surgidas de las reclamaciones de los trabajadores

saharauis. En una primera etapa se pensó en iniciar un procedimiento para facilitar el

reconocimiento del derecho a percibir prestaciones por parte del INSS (Instituto Nacional de la

Seguridad Social), contando con la colaboración de los trabajadores afectados, Comité de

trabajadores y jubilados de Fosbucráa en el Sáhara Occidental ocupado y de la UGTSARIO en

los campamentos de refugiados de Argelia.

Desde septiembre de 2003 se han enviado varios miles de expedientes a la Seguridad Social.

Después de superar distintos inconvenientes, la Tesorería General de la Seguridad Social, nos

facilitó la historia laboral de todos los trabajadores que lo solicitaron. A la vista de las

resoluciones recibidas para estos expedientes, la conclusión que se deriva es que la mayoría

de los trabajadores no habían cotizado por un periodo suficiente como para generar el derecho

que se pretendía con la solicitud a percibir una pensión.

En este punto, CCOO y UGT tomamos la decisión de tantear la posibilidad de una solución

política, y el día 1 de marzo de 2007 se mantiene una reunión con el Secretario de Estado de la

Seguridad Social, Octavio Granados, para tratar la situación.

El Secretario de Estado nos planteó la enorme dificultad de que el Estado español reconozca

una pensión no contributiva “fuera de España” y sugiere como más viable la vía indemnizatoria

para compensar las expectativas de derechos de los trabajadores. Se nos dice, además, que

para el caso de indemnizaciones, la Seguridad Social tiene un fondo para contingencias que

podría utilizarse.

Sólo hacía falta cubrir un trámite que nosotros entendimos, erróneamente, que era burocrático:

que el Parlamento español aceptase una enmienda a la Ley de Presupuestos del Estado,

reconociendo esa indemnización y en el Parlamento, el grupo en el gobierno, el PSOE, que era

el que tenía que aceptar la enmienda, la rechazó. Desgraciadamente para los saharauis,

parece que no era el momento.

Seguiremos intentándolo con el nuevo gobierno, resultante de las elecciones generales que

tuvieron lugar el pasado día 9 de marzo.

La mayoría de los trabajadores saharauis tienen sus salarios congelados y muchos de ellos

tienen que pasar a la condición de refugiados porque son privados de la posibilidad de

sobrevivir. Mientras, los funcionarios marroquíes cobran el doble que los saharauis. A muchos

de los que protestan, los marroquíes les envían en patera hacia España facilitando, en

cualquier caso, la emigración de los saharauis, que tienen muchísimos problemas laborales,

aunque sean diplomados y estén bien formados profesionalmente.

Por el contrario, hemos podido ver cómo muchas zonas de El Aiún tienen una apariencia de

mayor riqueza que muchos de los barrios de, por ejemplo, Marrakesh. Los colonos marroquíes

en El Aiún viven en poblados construidos especialmente para ellos, en viviendas adosadas, y

reciben una cantidad determinada de carne, aceite, azúcar y otros productos de primera

necesidad totalmente gratis, además de no tener que pagar ni agua ni luz.

Explotación de los recursos naturales.

Pasamos cerca (no permiten visitarla) de la fábrica de fosfatos, FosBucráa, y estuvimos

también en el puerto de El Aiún, donde asistimos a la descarga de toneladas de pescado

(donde por cierto, el kilo de sardina se pagaba a 10 céntimos de euro, y el kilo de pulpo a dos

euros).

Desde hace tiempo, la República Árabe Saharaui Democrática viene quejándose en todos los

foros del expolio que está sufriendo su territorio y todos sus recursos naturales.

Los territorios ocupados del Sáhara Occidental poseen uno de los depósitos de fosfatos más

grandes del mundo y, probablemente, la línea de costa de África con más recursos pesqueros.

Además de considerables reservas de petróleo y gas a lo largo de la costa. El valor de sus

recursos naturales ha sido siempre uno de los motivos principales que se esconde detrás de la

ocupación del Sáhara Occidental por parte de Marruecos.

Un número de compañías internacionales son hoy actores políticos que cosechan beneficios

del conflicto. Mientras Marruecos explota los recursos del país, la mayor parte de los saharauis

son forzados a vivir en campos de refugiados en el desierto argelino, en condiciones de

absoluta pobreza, y privándoles de cualquier posibilidad de beneficio de las operaciones

comerciales que se desarrollan en su propia tierra.

Los que viven en los territorios ocupados están, en su mayor parte, desempleados y, sobre

todo los jóvenes, se ven obligados a emigrar clandestinamente para huir de la pobreza, la

desocupación y el control militar del territorio.

Las empresas que operan en el Sáhara Occidental generan empleo para los asentamientos

ilegales de Marruecos en la industria de la pesca, tanto a través de la inversión directa, como

mediante la exportación de productos de pesca a países del extranjero.

Este tipo de actividades, que suponen una violación de las leyes internacionales, minan los

deseos e intereses de la mayoría de la población saharaui. De hecho, un número muy extenso

de resoluciones y de convenciones internacionales de la ONU, protegen los derechos sociales

y económicos de la población bajo ocupación.

En cuanto a las minas de fosfatos de Bou Craa, podemos decir que en 1968 había 1600

saharauis trabajando allí, en lo que hoy es el Sáhara Occidental ocupado. Hoy, la mayoría de

ellos han sido reemplazados por marroquíes que se han establecido en el territorio. De hecho,

de los 1900 trabajadores actuales, sólo unos 200 son saharauis que, además, sufren

discriminaciones con respecto a sus compañeros marroquíes, no pueden ejercer el derecho a

la libertad de sindicación, y difícilmente son tutelados por los sindicatos marroquíes existentes.

Hablamos también con Ahmed, presidente de Sáhara CSPRON Occidental, constituido para

evitar y denunciar la explotación masiva de los recursos naturales del Sáhara Occidental –

fosfatos, arenas, pesca, animales, gas, aves, el clima- por los que no son sus propietarios

legítimos, los saharauis. Manifestaciones pacíficas para hacer público el expolio que está

sufriendo el Sáhara Occidental, encuentran todas las dificultades del mundo para llevarse a

cabo. De hecho, el presidente de esta asociación ha sido “expatriado” a un pueblo marroquí en

2002, al lado de Marrakech.

Violación de los derechos humanos.

El Aiún es una ciudad con una fuerte presencia del ejército marroquí: hay militares en todas

partes y en todas las esquinas. Lo mismo ocurre con los tres tipos de policías uniformados que

allí pudimos ver. Por las tardes la sensación de ciudad tomada aumenta ya que los policías

ocupan las principales calles que, además, impiden constantemente hacer fotos.

Aunque los saharauis conviven con una cierta “normalidad” con esta masiva presencia policial,

fuimos testigos de cómo muchos de ellos nos traían documentación variada oculta entre sus

ropas para que no fuese detectada por la policía.

En El Aiún, mantuvimos entrevistas con un gran número (en grupo e individualmente) de

trabajadores de las empresas españolas que mantuvieron actividad en esa zona hasta el

abandono de España, y de la administración española. También mantuvimos entrevistas con

distintas asociaciones defensoras de los derechos humanos, familiares de desaparecidos o

presos, represaliados políticos y saharauis habitantes de la zona. Aunque solicitamos

información para ver si existía la posibilidad de visitar la Cárcel Negra, enseguida nos

disuadieron por imposible.

Entre las organizaciones defensoras de los DDHH con las que nos entrevistamos están la

ASVDH y CODESA. Ninguna de ellas es reconocida ni legalizada por los marroquíes, lo que les

obliga a trabajar clandestinamente y les impide encontrarse y relacionarse normalmente con

otras ONG. Algunos de sus miembros, con los que nos entrevistamos, son Sidi Mohamed, expreso

de guerra, con 26 años en prisión, Sidi Ahmed Lemjayed, presidente del Comité de

Apoyo de resolución y producción de recursos naturales del Sáhara Occidental, Mohamed

Saoled Delle, preso político desde 1979 al 1991, del Comité saharaui para la defensa de la

autodeterminación.

Todos ellos hablan de la necesidad de la realización de la autodeterminación mediante un

referéndum libre que garantice todos los derechos de los saharauis, tal como establecen las

resoluciones de Naciones Unidas.

A pesar de los esfuerzos marroquíes por hacerla desaparecer –de hecho ahora hay 1 saharaui

por 9 marroquíes-, ellos intentan, contra viento y marea, preservar su identidad y defender

duramente su derecho a la autodeterminación, a partir de las leyes internacionales. En esa idea

de hacer desaparecer sus señas de identidad, en los colegios obligan a los saharauis a hablar

en marroquí.

Todos los testimonios que hemos recogido, hablan de manifestaciones de saharauis

violentamente reprimidas por el ejército o la policía marroquí. Hay detenidos por delitos de

opinión, por ejemplo, por expresar sus deseos de autodeterminación. Sufren un permanente

hostigamiento y persecución, y viven bajo la presión, intimidación y violación de sus derechos

por parte de las marroquíes. Hace unos días, por ejemplo, fue arrestado un grupo de jóvenes

que estaba preparando la conmemoración del 27 de febrero, fecha de proclamación de la

RASD. Sufren también acusaciones contra ellos que les relacionan interesadamente con el

tráfico de droga.

Todo el poder está en manos de oficiales que ejercen fuertes presiones, pero en los dos

últimos años no sólo hay presiones físicas, sino también psicológicas para que la gente no

salga a la calle.

Los juzgados no aceptan las denuncias de los saharauis, porque interpretan que son ataques

al reino de Marruecos. Hay más de 1000 querellas ante el procurador y ninguna de ellas ha

sido investigada. Hay saharauis que han estado en prisión durante más de un año sin haber

sido condenados. No parece que haya una adecuada protección sindical de los trabajadores

saharauis, que son despedidos por sus opiniones y después son incluidos en una especie de

“lista negra”.

A pesar de que defienden sus posiciones desde actuaciones de no violencia, muchos

saharauis son aleatoriamente detenidos después de manifestaciones, declaraciones o

reuniones, sufren torturas y detenciones ilegales (ahora mismo hay más de 30 detenidos en la

Cárcel Negra y hay unos 600 presos desaparecidos en los últimos 30 años). Todas las familias

saharauis tienen o han tenido víctimas –hijos, padres, abuelos, esposas...-.

Todavía sigue habiendo denuncias de casos de desaparecidos. Por ejemplo, hemos

encontrado cuatro madres, de un grupo de 15 familias, que denuncian la desaparición de sus

hijos la noche de navidad de 2005. Trece de ellos eran militantes saharauis, buscados y/o

amenazados por las fuerzas de seguridad marroquí. El grupo había decidido huir, echándose al

mar clandestinamente con idea de viajes hasta las islas Canarias. Pero las familias, salvo una,

que varios días después ha recibido una llamada telefónica del hijo, inmediatamente

interrumpida, no han vuelto a tener noticia alguna.

Las autoridades marroquíes, ante quienes han reclamado varias veces, incluso con

concentraciones colectivas de las familias, dicen que los jóvenes han muerto ahogados en el

mar, pero nunca han dado prueba alguna a las familias, ni han aparecido restos de la

embarcación o los cuerpos de las víctimas. Sin embargo, algunos testigos, han declarado a las

familias haber visto a los jóvenes detenidos por las fuerzas de seguridad marroquíes que les

habría interceptado en la playa, antes de poder embarcar. El hecho es que, hasta el momento,

las familias, que continúan a manifestarse periódicamente delante de la sede del gobierno de El

Aiún, no han recibido ninguna noticia fidedigna del paradero de estos jóvenes.

También hemos recogido algunos testimonios sobre el proceso abierto por la muerte de la

primera víctima de la pacífica intifada saharaui, Hamdi Lembarki, asesinado el 30 de octubre de

2005, según las acusaciones, a causa de una reyerta con la policía. Los testigos oculares

cuentan que el joven habría sido, en primer lugar, golpeado violentamente en la calle, después

subido en un coche de la policía que, más tarde, lo dejó tirado en la calle. Las personas que

ahora prestan su testimonio son las que, después de muchas y fallidas tentativas, consiguieron

que Lembarki fuese llevado por un coche a un hospital. Pero con la disculpa de un control, el

coche fue retenido durante más de hora y media con lo que, cuando Lembarki llegó por fin a un

hospital, ya no se pudo hacer nada, salvo constatar su muerte. Gracias a la denuncia de los

familiares y a los testimonios que se presentaron en el proceso, dos policías, Rouchadi Hassan

y Abderrahim Bahja, fueron condenados a diez años de cárcel, pero según informaciones

recientes, la pena habría sido reducida a dos años en el proceso de apelación que se llevó a

cabo el pasado 4 de marzo.

Los testigos, que han querido encontrarse con nosotros, buscando atención y apoyo

internacional, han dado cuenta de continuas intimidaciones y amenazas, tanto ante los

tribunales, también con comportamientos ambiguos por parte de los jueces, como

cotidianamente, en sus barrios y en sus casas por parte de la policía de El Aiún. Por otro lado,

informaciones confirmadas también por organizaciones de derechos humanos y observadores

internacionales, hacen referencia a un régimen carcelario privilegiado para los dos policías

condenados.

La situación de la violación de los derechos humanos en el Sáhara Occidental es

particularmente preocupante, pero incluso en el mismo Marruecos no faltan noticias sobre

violaciones: Por ejemplo, el magistrado italiano Nicola Quatrano, de la Asociación Observatorio

Internacional Onlus, del 5 al 15 de enero pasado, ha formado parte de una delegación de

observadores internacionales de algunos procesos contra militantes saharauis en el tribunal de

Rabat. En esa ocasión este magistrado ha podido recoger y verificar personalmente,

testimonios de la represión policial de manifestaciones populares y sindicales contra el

encarecimiento de la vida, con condenas a sindicalistas y activistas de derechos humanos por

el único delito de opinión. En particular, representantes de la AMDH (Asociación marroquí para

la defensa de los derechos humanos), han referido las condenas a dos años de reclusión de

dos militantes sindicales de la UMT, por parte del tribunal de Agadir, por gritar eslóganes

durante la manifestación del 1º de Mayo de 2007. También se ha dictado una pena de tres

años de reclusión a cinco militantes de UMT y AMDH, por parte del tribunal de Laksar Lakbir,

también por gritar eslóganes el 1º de mayo.

Los saharauis sólo esperan algo que debería ser tan fácil como que se aplique la legislación

internacional: hay varias resoluciones de Naciones Unidas, ya desde el año 65. Hay opiniones

consultivas del Tribunal de la Haya en las que se reconoce que es una cuestión de

descolonización y la solución también parece muy clara: un referéndum para la

autodeterminación.

Tienen claro que para que la situación se mantenga en este estado, además del hecho de que

no es un territorio muy importante estratégicamente, es fundamental la actitud de EEUU, y

particularmente de España y Francia, para que nadie haga nada.

El Parlamento español tiene varias resoluciones defendiendo el derecho de autodeterminación

del pueblo saharaui, pero está claro que los intereses estratégicos con Marruecos, hacen que

el gobierno del señor Zapatero haya cambiado su postura hacia la causa del pueblo saharaui

(el ex presidente González dijo en muchas ocasiones que los españoles teníamos un deber

ético y moral para con el pueblo saharaui).

A pesar de este abandono de la causa saharaui por parte de la comunidad internacional, los

saharauis con los que hemos estado nos dicen que la resistencia pacífica se multiplica y los

jóvenes y mujeres se incorporan a la causa. Nos dicen que tienen la paciencia, la voluntad y la

esperanza con ellos, aunque la juventud es más extrema en su decisión.

En muchas ocasiones y muchas de las personas con las que nos hemos entrevistado nos han

repetido que la única manera que tienen de romper el silencio y aislamiento al que se ven

sometidos y de hacer escuchar su voz y “pasar el mensaje” es a través nuestro, a través de la

poca gente que se acuerda de ellos y que, además, consigue superar las barreras marroquíes

que intentan impedir que se llegue a ellos.

Por eso, la delegación sindical que hemos tenido el privilegio de ir allí y oír sus voces, tenemos

la obligación de intentar hacer que sus voces se oigan y “pasar su mensaje”.

Los saharauis son un pueblo que tiene derecho a existir y a decidir su futuro. Que tiene

derecho a vivir en paz, a mantener su cultura, su historia, su patrimonio sin verse sometidos a

represión, tortura, intimidación. Tienen derecho a que con ellos se respeten los derechos

humanos y se cumpla la legalidad internacional.

El papel de las Naciones Unidas.

¿Qué solución para el pueblo saharaui podría ser más justa, más legítima y más aceptable que

aquélla que respeta la voluntad de la población de ese territorio y que se ajusta a las

exigencias del derecho internacional y a las resoluciones pertinentes de Naciones Unidas?

Las Naciones Unidas, que tienen una responsabilidad particular con respecto al pueblo del

Sáhara Occidental, incluso la de protegerlo y preservar sus recursos naturales, no deben

escatimar esfuerzo alguno para garantizar que se haga justicia y que prevalezca, al fin, la

legalidad internacional en el Sáhara Occidental como ha prevalecido en otras regiones del

mundo.

El proyecto unilateral marroquí de autonomía, no corresponde a las resoluciones de Naciones

Unidas y no puede ser “la solución política mutuamente aceptable que garantice la libre

determinación del pueblo del Sáhara Occidental” a la que aspiran la comunidad internacional y

el Consejo de Seguridad, más bien constituye una apuesta para que se perpetúe el

estancamiento del conflicto.

Con la Minurso (Misión de las Naciones Unidas para el referéndum del Sáhara Occidental)

intentamos entrevistarnos, pero no fue posible. La respuesta que se nos dio es que, en ese

momento, el responsable de la Delegación de la Minurso no se encontraba en los Territorios

Ocupados.

La población saharaui y las organizaciones de derechos humanos tienen ahora una relación

difícil con la Minurso.

El mandato de la Minurso se circunscribe a la preparación y realización del referéndum y al

control del alto del fuego, pero para la población civil es incomprensible que una misión de

Nacionas Unidas no reaccione ante la explotación de los recursos naturales, y las violaciones

de los derechos humanos. Las asociaciones saharauis que han solicitado encuentros o han

tenido relaciones con la Minurso, han sufrido sistemáticamente la represión de las autoridades

marroquíes que, incluso con los símbolos (las banderas de Marruecos rodean las oficinas de la

Minurso), contrastan con el papel neutral de la misión de la ONU.

La principal función que actualmente reconocen a la Minurso es la de facilitar las visitas con

familiares de los campamentos de refugiados, la mayoría de los cuales no se ven desde hace

más de 30 años.

Conclusiones.

Como ya se ha dicho, CC.OO. CGT y CGIL han realizado esta visita cumpliendo la resolución

suscrita en la Conferencia Internacional de solidaridad con el pueblo saharaui, desarrollada en

Roma en octubre de 2005.

Creemos que, en el ámbito del derecho internacional y con los instrumentos muchas veces

confirmados por NN.UU., también este tan largo proceso de la descolonización del continente

africano, debe encontrar una salida que respete el derecho del pueblo saharaui a decidir su

futuro.

Seguro que ésta es también la voluntad de la CES y la CSI.

Después del contacto directo con la realidad del Sáhara ocupado, querríamos proponer

algunas sugerencias para una eficaz acción del movimiento sindical internacional.

En relación a los derechos sociales de los trabajadores saharauis:

- Promover la plena y verdadera libertad de asociación sindical, el derecho a la negociación
colectiva, la erradicación de cualquier forma de discriminación, de contratación, salarial o

profesional, de los trabajadores saharauis, en el pleno respeto de los Convenios de la OIT.

- Apoyar las diferentes formas de organización de los trabajadores y pensionistas en los
territorios ocupados, estableciendo relaciones de colaboración y apoyo material a los Comités

de trabajadores saharauis y a la UGTSARIO.

- Promover un diálogo positivo con los sindicatos marroquíes, para reforzar la defensa de los
derechos de todos los trabajadores, sin discriminación.

- Fomentar la visita de delegaciones sindicales, tanto a los territorios ocupados como a los
liberados, para obtener una información directa, favorecer el conocimiento y la colaboración

con trabajadores y sindicatos, además de romper el muro de silencio que les rodea.

- Continuar la ayuda a los trabajadores que trabajaron en el periodo colonial para la
Administración o empresas españolas, en su reclamación ante el Gobierno y la Seguridad

Social españoles, en relación con sus posibles derechos de pensión.

- Investigar la posibilidad de plantear este caso ante la OIT y aprovechar esta oportunidad para
que el movimiento sindical saharaui sea reconocido en ese foro internacional.

En lo que respecta a los derechos humanos.

- Mantener contacto y colaboración con las organizaciones de derechos humanos saharauis, y
con las organizaciones internacionales de derechos humanos.

- Ayudar a difundir y a centrar la atención de la opinión pública internacional sobre el respeto a
los derechos humanos, y el cumplimiento de todas las normas de derecho internacional

aplicables a un territorio ocupado.

En relación a una solución política.

- Apoyar y exigir la aplicación de las resoluciones de Naciones Unidas.

- Exigir a los gobiernos que asuman y apoyen las iniciativas concretas de Naciones Unidas en
lo referente al ejercicio del derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui.

- Contribuir a la sensibilización de la opinión pública.

Post scriptum.

Debemos agradecer la ayuda permanente, y totalmente desinteresada, de Eddia Sidi Ahmed

Moussa y su extensa y bella familia: su mujer Salem y sus hijos Moussa, Sidi Brahim, Badra,

Fatimatou, Tabiba, Meftah, Nafai, Mohamed y Mansour. Todos y cada uno de ellos nos han

ayudado de distintas y variadas maneras, ofreciéndonos comidas, charla, información,

contactos con todo tipo de organizaciones, ayuda informática, compañía, haciendo de guías y

abriéndonos las puertas de su hogar para disfrutar de él como si estuviéramos en nuestra

casa... además de colmarnos de regalos.

Eddia y su familia se sienten, por encima de todo saharauis, tienen un compromiso vital con la

causa saharaui y se comportan y obran en consecuencia. De hecho, nosotros fuimos retenidos

por la policía durante unas dos horas, pero Eddia soportó, sin inmutarse, interrogatorios

durante varias horas a lo largo de dos días. Parece que es algo a lo que está sobradamente

acostumbrado.

Nosotros se lo agradecemos y esperamos que la vida se lo recompense de alguna manera.

Marzo de 2008

CCOO

CGIL

CGT

Anexo: Resolución de la Conferencia sindical de Roma de 2005.

DECLARACIÓN DE LA III CONFERENCIA SINDICAL DE SOLIDARIDAD CON LOS

TRABAJADORES DEL SÁHARA OCCIDENTAL

Las organizaciones sindicales firmantes del presente documento, participantes en la

Conferencia de Solidaridad con los trabajadores saharauis y por un futuro de paz en el Sáhara

Occidental, que se ha llevado a cabo los días 28 y 29 de octubre en Roma, expresan su

profunda preocupación por las condiciones de vida y trabajo que existen actualmente en

aquella zona.

Los sindicatos reclaman la plena aplicación de los derechos establecidos en la Carta de los

Derechos Humanos y de las Convenciones internacionales para todos los hombres y mujeres

que trabajan en el Sáhara Occidental, y piensan que debe ser reforzada la iniciativa de

solidaridad internacional para favorecer la superación de la situación actual, incluyendo el

reforzamiento de la puesta en marcha de proyectos de cooperación internacional para mejorar

las condiciones de trabajo, sanitarias y de vida, tanto en los territorios ocupados como en los

campos de refugiados. A tal fin, un papel importante le corresponde a la Unión Europea, en el

marco de una nueva y más fuerte cooperación euromediterránea.

La Conferencia entiende que todo el movimiento sindical, debe apoyar las iniciativas y sostener

y contribuir al fortalecimiento de la UGTSARIO, además de favorecer la apertura de un diálogo

y colaboración con los sindicatos de Marruecos, que han participado en la Conferencia, para

poner fin al estado de guerra y el consiguiente derroche de recursos económicos y humanos,

que podrían servir para poner en marcha una nueva política de desarrollo en favor de todos los

pueblos de aquella zona y del Magreb árabe. La existencia de posiciones diferentes no debe

impedir una movilización unitaria de los sindicatos para conseguir una solución pacífica del

conflicto, el reconocimiento del derecho de cada pueblo a la autodeterminaciòn, respetando el

derecho internacional y la convivencia pacífica.

Las organizaciones sindicales firmantes, comparten la posición de Naciones Unidas, en

particular la resolución n° 1495 y el Plan de paz por la autodeterminación del Sáhara

Occidental, elaborado por James Baker, así como la Resolución del Parlamento Europeo de 27

de Octubre de 2005. En particular, el uso de los recursos naturales (fosfato, petróleo, pesca,

etc.) tienen que acogerse al respeto de los Derecho Internacional y en beneficio de la población

que habita en ese área, territorio no autónomo objeto de un proceso de descolonización, en un

espíritu de cooperación. Por esta razón, debe ser revisado, en lo que respecta a las aguas

territoriales del Sáhara Occidental, el Acuerdo de pesca entre la Unión Europea y el Reino de

Marruecos.

Para dar continuidad a estos objetivos, las organizaciones sindicales participantes en la

Conferencia, desean llevar a cabo, con los sindicatos marroquíes y saharauis, la realización de

una misión intersindical para visitar tanto Marruecos como el Sáhara Occidental, e invitan a las

Organizaciones Sindicales Internacionales a participar en dicha misión para mantener el

diálogo, el respeto a los derechos humanos, a los Convenios de la OIT, a la no discriminación

de los trabajadores, a la liberación de los presos políticos, la libertad de expresión y de

circulación, en conformidad con la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y para

mejorar las condiciones de vida y de trabajo. Al mismo tiempo, las organizaciones llevarán a

cabo las medidas más idóneas para favorecer el trabajo de la UGTSARIO entre los sus

compatriotas inmigrantes, en coherencia con todo lo que se ha llevado a cabo con respecto a

todos los flujos migratorios, y apoyarán la petición de la UGTSARIO de su inserción en las

Organizaciones Sindicales Internacionales, como se ha hecho ante la OUSA.

El espíritu de esta Conferencia es el de unir a todos los trabajadores contra la guerra, para dar

una solución pacífica al conflicto, según las resoluciones de Naciones Unidas, legítima

Autoridad Internacional, sabiendo que este es el objetivo del sindicalismo, como ha venido

siendo históricamente.

Roma, 29 de Octubre de 2005

ORGANIZACIONES QUE SUSCRIBEN LA DECLARACIÓN ADJUNTA

UGTSARIO. Sáhara Occidental CGT. Francia

CGIL. Italia SUD.Rail. Francia

UGT. España CSC. Bélgica

CC.OO. España CSDL. San Marino

UGTA. Argelia CDLS. San Marino

Cosatu. Sudáfrica CGIL. Progetto Svilupp-Lazio. Italia

CGTP. Portugal CGIL. Regio Emilia. Italia

CIGA. España ELA-STV. España










FUNDACION SAHARA OCCIDENTAL

Publicado en: 2008-04-03 (1089 Lecturas)

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